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poemas del alma 4





- Ausencia
-
- Aunque jamás mi corazón abriga
- miedo al dolor ni se rindió al quebranto,
- hay una herida en mi alma que me obliga
- a humedecer mis párpados en llanto.
-
- ¡Qué débil soy! En vano he procurado
- callar la voz que en mi interior resuena;
- esa voz de las tumbas que ha brotado
- en una noche de recuerdos llena.
-
- ¿Te acuerdas de esa noche? Conmovida
- me mirabas, hablando de ventura,
- y borrabas del libro de mi vida
- con tus besos las hojas de amargura.
-
- ¿Te acuerdas? ¡Cuántas ilusiones bellas
- formaron la luz de nuestro anhelo!
- ¡Cuántas frases oyeron las estrellas
- sonar cruzando la extensión del cielo!
-
- Solos los dos, amándonos ardientes,
- sin más testigos que la blanca luna,
- que alumbraba, bañando nuestras frentes,
- dos existencias palpitando en una.
-
- Amándonos los dos con la creencia
- de nunca separarnos en el mundo,
- sin esta tempestad en la conciencia
- que torna en llanto nuestro amor profundo.
-
- De aquella noche que dejó en nuestra alma
- una historia de amor y desvarío,
- parece hoy que la atmósfera de calma
- vuelve a juntar tu corazón y el mío.
-
- Me acuerdo de las nubes azuladas
- en el brillante cielo suspendidas,
- de tus horas de lentas campanadas,
- de tus promesas dulces y queridas.
-
- Me acuerdo de tu aliento soberano,
- que abrasaba mis labios con su fuego,
- y de tu mano que estrechó mi mano
- como queriendo contestar a un ruego.
-
- Y hoy, ausentes, sin vemos, sin que pueda
- oír tu voz ni contemplar tus gracias,
- sin enjugar la lágrima que rueda
- de cada una de todas mis desgracias.
-
- ¡Ay! Ven, que rompa tu pasión los velos
- que hoy nos apartan, y mi angustia cese;
- ven, yo haré de cada astro de los cielos
- un ángel que te cuide y que te bese.
-
- No consientas que sufra; yo te llamo;
- ven a alumbrar mi lóbrega existencia;
- tú sabes que soy tuyo y que te amo
- como el único Dios de mi conciencia.
-
- Tú, la amorosa y única testigo
- de mi honda pena y de mi suerte impía,
- ven, porque sufro, ven, y halle contigo
- dulce consuelo en la desgracia mía.
-
- La flor de nuestro amor guarda en su broche
- un mundo de pasión y bienandanza;
- ven, y encendamos como aquella noche
- un nuevo astro de amor y esperanza.


- Cuando esté lejana
-
- Búscame en todo cuando esté lejana.
-
- Me hallarás en tu voz y en tu mirada,
- me hallarás en la sombra de tus pasos,
- en la caricia musical del aire,
- en el sonido fiel de la campana.
-
- En los fulgores de la luz que llega
- y despierta el color en el paisaje.
- En el perfume que la tierra invade
- cuando viene creciendo la mañana.
-
- Mira a tu alrededor. Mira los árboles
- y la lluvia en las hojas, mira el agua.
- Oye venir mi voz por el camino
- que se tiende a la tarde como un brazo.
-
- Estaré allí, perdida entre tu mano,
- forma de amor sin tiempo ni distancia.
- Me llevarás en ti calladamente,
- sin nombre ya, ni olvido, ni esperanza.
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este blogger es con el fin de, desmostrar cuanto es grande un amor, y les dejo mis imagenes, videos, poemas y mis fotos
les envio un beso
edith